Sea viejo ya

Según su ficha parlamentaria, nació en julio de 1973.
A los seis empezaron a revolotearle las hormonas.
A los siete le creció su primera barba.
A los ocho hacía escándalos si la sopa estaba fría.
A los nueve le salieron sus primeras canas.
A los diez tuvo su primer ataque de colon irritable, porque su nana no lograba llegar a la mesa con la sopa caliente.
A los doce empezó a caérsele el pelo.
A los trece no era un joven rebelde, sino energúmeno.
A los catorce comenzó con los cálculos a la vesícula.
A los quince, gritaba por berrinches o por la vesícula.
A los dieciséis le sacaron la vesícula. El doctor temió que la vesícula hiciera estallar la sala de operaciones.
A los diecisiete, se enojó porque un compañero le había pintado el vestón del colegio en un ensayo de graduación. Pidió una comisión de profesores. Fue internado por soplo.
A los dieciocho le venían cálculos de riñón al menos una vez por semana.
A los veinte, le extrajeron los cálculos. El nefrólogo —en venganza por su mal carácter— matuteó sus piedritas con un joyero.
A los veintidós desobedeció a su madre y dejó de usar Grecian.
A los veinticuatro tuvo su primer infarto.
A los veinticinco ya llevaba cuatro by-pass.
A los veintisiete le declararon diabetes.
A los veintiocho ya lleva nueve by-pass.
A los treinta empezó a tener problemas eréctiles.
A los treinta y dos le decretaron problemas de próstata.
A los treinta y tres debieron sacarle un testículo de urgencia.
A los treinta y cuatro debe controlar su corazón, el azúcar y su próstata.

¿Ven niños que cuando uno se enoja demasiado, empieza a tener males de viejo y puede terminar como Nicolás Mönckeberg, luciendo como un cincuentón enfermizo? ¿Ven que sí existe este procedimiento?